martes, septiembre 25, 2018
Vertiente Crítica

Cuba, Fidel y la excepción

 

Cuba ha venido siendo desde las últimas décadas el paradigma de país socialista en un mundo globalizado por el capitalismo. El único David que se enfrentaba al enorme Goliat que supone la primera potencia mundial, con menos de cien millas entre ambas costas. Además de ser un país excepcional, es un país que ha vivido y sigue viviendo desde hace más de medio siglo en un estado de excepción ininterrumpido, debido al poder militar y económico de Estados Unidos. Quizá en lo único en que no es una excepción es en que solo conociendo su historia podemos entender el presente; así como solo sabiendo en qué contexto se encontraba el país durante la dictadura de Batista, podremos llegar a comprender lo que Fidel y la revolución cubana simbolizan para el pueblo cubano. Aunque con las nuevas generaciones esto se vaya quedando cada vez más lejos.

Un viaje a Cuba sin hablar con la gente sobre cómo vive su día a día, sin hablar de política, sin largas conversaciones, no te ayuda a comprender cómo se vive y se piensa en ese país. Resulta difícil pensar en una sociedad con más interés por hablar de política que la cubana, que además no tiene miedo a criticar todo lo que considera oportuno. Por Fidel Castro no se siente devoción, no es un dictador que quiere estampada su cara en cada esquina. De hecho, pueden verse por doquier en La Habana o en otras ciudades de Cuba monumentos y referencias a José Martí, Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos, pero no de Fidel. ¿Por qué no está ni siquiera en la plaza de la revolución?: “¿y por qué iba a estar si no está muerto?”

Monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución, La Habana

Muchas personas en Cuba son críticas -y no sin razón- con la situación política y económica de su país pero, no obstante, Fidel Castro “tiene el respeto de todo el mundo porque se lo ha ganado”. De nuevo, solo si conoces la historia de la trayectoria de la revolución y de su liderazgo, se puede entender ese reconocimiento a su persona. El comandante Che Guevara, que tan querido es en Cuba, junto a él y otros y otras integrantes de la guerrilla que venció a Batista, eran también lectores incansables que creían poderosamente también en la batalla de las ideas. A menudo se hace palpable un cierto humanismo que subyace de fondo en la idiosincrasia de esta sociedad, en la que la dignidad y la valentía son atributos que alentar y no que rechazar.

Las virtudes de la revolución cubana y los logros de la misma no son pocos, pero sin olvidarse de ello nos encontramos en un momento en el que se acercan cambios en el gobierno por razones biológicas. La educación y la sanidad son universales y de buena calidad, aunque cada vez más quien no quiere estudiar y quien no está enfermo ve cómo su país se inunda de turistas que viven mejor que ellos en sus respectivos países y quiere tener más comodidades de las que tiene, sin pararse ya a pensar demasiado en los acontecimientos del siglo pasado. Muchos se encuentran con dificultades para emigrar a otro país, aunque no tanto porque no se lo permita su propio gobierno sino porque los otros países no les permiten la entrada. No, no debe ser fácil ser cubana, aunque reconozcamos la grandeza de la revolución. No se mueren de hambre pero tampoco ven posibilidades de poder comer mejor de lo que comen o no siempre les llega para comprar leche que no sea en polvo. La mera existencia de dos monedas en la isla ya nos desvela algo, siendo la más valiosa de ellas (1 CUC= 24 CUP) la moneda “de los turistas”. No es extraño ver a chicas muy jóvenes oriundas agarradas de viejos blancos que disfrutan de sus vacaciones. Hay algo de trágico en la isla caribeña, aunque no deja de ser sorprendente la capacidad que tienen para no perder la sonrisa. La comparación con los señores trajeados de la city de Londres también induce a la risa, teniendo en cuenta las dificultades cotidianas que padecen unos y otros.

La Habana. Foto tomada por la autora.

La realidad que se vive en sus calles te recuerda si vienes de Europa los privilegios que tienes y que, en el fondo, son la verdadera excepción. La pobreza no se puede ocultar, y entre las ruinas de La Habana es fácil encontrarla. Pero sería una injusta equivocación atribuir ese peso al gobierno de Fidel Castro. En el capitalismo colombiano o mexicano no se vive mejor, habiendo ciudadanos que sí tienen mucho y otros que no tienen nada, añadiendo a eso una terrible inseguridad que en Cuba, de nuevo como excepción, no sufre. Vivir sin miedo siempre es mejor.

En la mayoría de las conversaciones casi ni sale mención al bloqueo, ya tan interiorizado como está. Un bloqueo que por el momento no parece que vaya a desaparecer, aunque se estén iniciando relaciones con Estados Unidos, que recientemente retiraron el nombre de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Enfrentarse a los Estados Unidos y a sus intereses fue lo que les otorgó el título. Cuba con Batista estaba corriendo la misma suerte que el resto de países de América al sur de Estados Unidos: golpes de estado financiados por los yanquis, dictadura, represión, pobreza, analfabetismo. Algunos comentaban irónicamente que cuando por fin se habían librado de la colonización española, les habían colonizado los gringos. Y si Fidel se ha hecho respetar ha sido haciendo al invasor respetar a Cuba y a los cubanos y cubanas. Entre ellos, hay muchos de raza negra que recuerdan que fue Fidel quien proclamó que todas las personas eran iguales y debían tener los mismos derechos, consiguiendo así que se integraran en la sociedad como hasta entonces no habían podido hacer.

La Habana, foto tomada por la autora.

La revolución cubana y Fidel como líder carismático de la misma impactaron contra el imperialismo del siglo XX, haciéndose baluartes de internacionalismo y lucha de los oprimidos, consiguiendo grandes cosas en este país excepcional en el mundo, pero todos saben que la revolución debe actualizarse. A su vez, el bloqueo perpetrado contra la isla debe por fin caer. Como un señor cubano decía una noche en Varadero: “mira, aquí en Cuba todo es muy difícil, pero todo es posible”.

 

 

 

Autor/a

Fundadora y editora de El Rincón de Pensar. Licenciada en Filosofía por la Universidad de Valencia. Realizó un máster en pensamiento filosófico contemporáneo con investigación en el trabajo final acerca de Slavoj Zizek. Máster en educación secundaria. Actual y precariamente dedicada al nomadismo.

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