martes, septiembre 25, 2018
Vertiente Crítica

EL MUNDO NO SE VENDE

Luís Sanmartín mayo 12, 2018 Activismo No hay comentarios en EL MUNDO NO SE VENDE
Imagen de stop desahucios

POR EL DERECHO A LA VIVIENDA Y A LA CIUDAD

Hoy sábado 12 de mayo, la ciudadanía toma las calles de Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Sevilla y otras tantas ciudades. Bajo la consigna nuestras ciudades no se venden, reivindicamos el derecho incontestable a habitar nuestros hogares y nuestras ciudades. Es la guerra contra los atropellos de una élite económica internacional, que pretende comerciar con nuestras vidas. Por eso, este día, es un día de orgullo. Que se tiene que repetir año tras año hasta convertirse en una fecha oficial que movilice a toda la ciudadanía. La élite hace décadas que practica una guerra de clases. Quieren quitárnoslo absolutamente todo. Y estos próximos meses serán clave. Los grupos políticos, serviles a esta élite, pretenden dar un nuevo salto legislativo que les permita atracar nuestro futuro. Mientras tanto, nosotros, la ciudadanía, tenemos una oportunidad única de organizarnos para presentar batalla.

Una ley para desalojar hogares

Un aula universitaria en día de clase. Entre los alumnos, se están debatiendo por grupos iniciativas de acceso a la vivienda. De repente, en medio del debate, una alumna pregunta qué es la Ley del PDeCat en materia de desahucios, a quién afecta y qué repercusiones tendrá. Cada persona de la sala tiene una ligera idea de lo que supone esta ley, pero nadie tiene todas las piezas del tablero. Y es que si la opinión pública tuviera el retrato completo del atropello que se quiere perpetrar, quedaría claro que la Ley del PDeCat supone un paso más hacia la consolidación de un modelo buitre que pone en riesgo el Derecho a la Vivienda.

Habréis escuchado que el PDeCat ha forzado en el Congreso la aprobación de una ley contra las ocupaciones por necesidad. El principal baluarte de apoyo a esta ley proviene del PNV y del bloque del 155 compuesto por PP y Ciudadanos. Durante el último año, estos partidos no se han puesto de acuerdo en nada. Sin embargo, ahora conforman la gran Coalición Neoliberal, que toma por bandera una reforma para desahuciar a personas que hayan ocupado mediante procesos de menos de 20 días y sin defensa legal. Más aún, conceden a la policía la “patada en la puerta”, capacitando a los cuerpos policiales entrar por la fuerza en domicilios ocupados e identificar a los residentes, lo que sin duda posibilitará desahucios improvisados.

Lo primero que hay que tener en cuenta, es que mientras se ejecuten 173 desahucios diarios, se ocupará por necesidad. Mientras existan familias que no puedan pagar el alquiler, se ocupará por necesidad. Mientras el parque público de vivienda no supere la ridícula cifra del 2%, se ocupará por necesidad. En definitiva, mientras existan precios altos y sueldos bajos, se ocupará por necesidad. Porque el verdadero problema no es la ocupación, sino la falta de políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda.

Podríamos embarcarnos en amplísimos debates teóricos sobre el derecho a la vivienda y el derecho a la propiedad. Pero la realidad última y concreta, es que si cualquiera de nosotros se viera en la calle con sus hijos ¿Qué decisión tomaríamos?

Esta ley lo que provocara son conflictos en las comunidades de vecinos, y atestar los Servicios Sociales de colas interminables de familias que necesitarán un realojo público. Para hacernos una idea de la dimensión de las consecuencias, pensemos que datos del Institut Cerdà establecen que desde la crisis han aumentado en un 76% las familias que no cuentan con ningún recurso económico. Las mismas que, sin duda, se ven abocadas -involuntariamente- a la ocupación.

Cuando se confronta a la Coalición Neoliberal con estas realidades evidentes, se enrocan en que esta ley es para proteger al pequeño propietario y la vivienda pública. Esta mentira, repetida reiteradamente por el PDeCat en los medios de comunicación, se desmonta recordando cómo funciona el aparato legislativo. Pues toda propuesta aprobada en el Congreso de los diputados, pasa posteriormente a la cámara del Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Y en el Senado la Ley del PDeCat podrá recibir modificaciones. Y tanto PP como Ciudadanos, están afirmando públicamente que no se puede discriminar a bancos y fondos buitre de la fiesta inmobiliaria. Es decir, quieren que los grandes especuladores puedan acogerse a los desahucios express.

Y he aquí el quid de la cuestión. Nos enfrentamos a un proceso legislativo que utiliza al pequeño propietario como ariete discursivo, para después posibilitar por la puerta de atrás que bancos y fondos buitre desahucien su stock de viviendas ocupadas a velocidades de vértigo. Recordemos que tan sólo los bancos, han realizado más de 715.000 ejecuciones hipotecarias desde 2008. Muchas de estas familias, desahuciadas de sus hogares y con una deuda impagable de por vida, tomaron la decisión de recuperar sus antiguas viviendas. Otras tantas, han recuperado su Derecho a la Vivienda tomando pisos vacíos de fondos buitre.

De hecho, datos del último informe de vivienda coordinado desde el Observatori DESC muestra que las familias que se han visto forzadas a ocupar en Barcelona, han tomado mayoritariamente pisos de bancos y fondos buitre: representan hasta un 80% de los casos que llegan a la PAH en busca de soluciones. Tan sólo un 4,5% han ocupado pisos de pequeño propietario, siendo familias que han actuado de manera desinformada y desesperada, y que tratan de conseguir una solución regularizada mediante un realojo de la Administración Pública. Con todos estos datos, resuena la cita de Groucho Marx, sobre que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Pero en este caso ¿Por qué?

El negocio de los pisos vacíos

La lógica de la ley de desahucios express va más allá de dotar a los bancos y fondos buitre de una nueva herramienta que proteja su expolio. Se inserta en una lógica más amplia y perversa que se remonta décadas atrás. Una lógica que tiene dimensiones globales y que gira en torno a la mercantilización de la vivienda. Como explicó Saskia Sassen en sus conferencias, cuando uno camina por Manhattan y observa un rascacielos vacío, juzga imprudentemente que se ha realizado una mala inversión.

Desde pequeños, la educación y los medios de comunicación procuran que interioricemos el falso mensaje de que la economía capitalista se basa en el intercambio de mercancías entre iguales. Y, por tanto, no hay nada peor para un capitalista que tener un producto que no ha logrado vender ¿Por qué una empresa querría tener un rascacielos vacío en Nueva York, una de las ciudades con más demanda en términos planetarios?

La respuesta que nos da Sassen la encontramos en el fenómeno de las finanzas. Actualmente, el mundo de las finanzas utiliza propiedades inmobiliarias como forma de asegurar sus productos financieros. Es decir, que respalda sus compraventas en la Bolsa con una garantía material, física, representada en propiedades que se pueden revalorizar en un futuro. De hecho, esta revalorización se da también sobre el suelo que ocupa el inmueble, privando a la ciudad y sus residentes de espacio edificable. A esta garantía material, lo llaman asset-backed security. Esto no es una estrategia tan nueva como como puede parecer. Si recordamos, las causas del estallido de la crisis crediticia de EEUU en 2007, aunque no fueron idénticas, si presenta rasgos similares.

Antes del crack actual, grandes firmas como Lehman Brothers, JP Morgan y Goldman Sachs se dedicaron a vender paquetes donde combinaban acciones de distinta procedencia que representaban inversiones inseguras. Para aumentar la confianza de accionistas e inversores, metieron en estos paquetes las llamadas hipotecas subprime; también conocidas como hipotecas de alto riesgo o hipotecas basura. Estas resultaban ser hipotecas con bajos requisitos de acceso para familias sin apenas recursos. Concedidas por entidades locales de crédito que posteriormente vendían sus préstamos a las grandes firmas financieras, que a su vez lo metían dentro de estos paquetes. Este proceso, es conocido como la financiarización de la vivienda.

Partiendo de la premisa de que todo el mundo paga su hipoteca, las firmas financieras cooptaron a las Agencias de Calificación para que dotarán a sus paquetes con una nota de triple AAA. Es decir, les dotaban de la misma seguridad que invertir en oro o bonos del Estado. Así se generó una burbuja de la hipoteca, que animo a promotores inmobiliarios a aumentar el precio de las viviendas ante la expectativa de sacar más beneficio del sobreendeudamiento de las familias. Lo que, a su vez, acababa hinchando los préstamos que se concedían. Y del mismo modo, aumentaba el precio de los paquetes financieros. Así comenzó a gestarse una burbuja inmobiliaria.

Pero claro, toda burbuja inmobiliaria tiene su fin. Lo cual, es obvio dado que las burbujas se basan en especulaciones irreales alrededor de valores ficticios. Al final, se descubre que se está intercambiando activos de bajo valor por un precio desmedido. Y cuando sucede, los últimos en vender sus acciones quedan endeudados. Descubren que han pagado mucho por algo que no vale nada. Y toda la maquinaria empresarial del ladrillo que giraba alrededor de la fantasía, colapsa. Además, se genera un maremoto que arrastra a toda la economía. En especial en una era en la que el Producto Interior Bruto (PIB) de los países depende en gran medida de la construcción inmobiliaria. Tan sólo en España, la inversión en vivienda residencial representaba el 12% del PIB en 2007.

El resultado han sido millones de desahucios en todo el mundo. En el caso español, se contempla la contradicción de que actualmente hay 3,5 millones de viviendas vacías frente a 600.000 familias desahuciadas desde 2009. Es decir, hay casi 6 viviendas vacías por cada familia desahuciada. Más que suficiente para realojar a toda la población y generar un parque público de alquiler para las generaciones venideras ¿Entonces?

Entonces resulta, que volviendo a Sassen, estas propiedades a nivel mundial representan la nueva garantía que es incluida en paquetes financieros. De hecho, actualmente las propiedades inmobiliarias [asset-backed security] están valoradas por 217 cuatrillones de dólares. Nada menos que 24 ceros. Esta cifra, contrasta fuertemente con los 54 trillones de dólares de PIB que suman todos los países del globo actualmente. El valor inmobiliario, no sólo representa una cantidad mayor frente a la economía de los países, sino una nueva escala derivada de la magia del dinero, que sólo aparece registrado en el mundo virtual de las finanzas.

Llegados a este punto, un escéptico contraargumentaría que este fenómeno se da únicamente en grandes ciudades como Nueva York, Londres o la ciudad fantasma de Kangyashi. Pero recordemos, ante todo, que como explica Sassen en su obra La Ciudad Global (1999), las megaurbes son una ventana a fenómenos futuros que se globalizan. La gran prueba de ello, es que mantener vacíos los inmuebles, también permite extraer valor mediante la pugna por los precios del mercado. Un fenómeno que ya es global, y que, si bien comenzó a desarrollarse en megaurbes, ya lo podemos contemplar en ciudades como Madrid y Barcelona.

La pugna sobre los precios

En el año 2009 el PSOE creo, sin ninguna necesidad social, una figura denominada Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario. Conocidas también como SOCIMIs. Estas figuras pretendían ser el homólogo español de los REITs, sociedades encargadas de facilitar grandes inversiones en el alquiler de espacios comerciales y residenciales. Sin embargo, las SOCIMIs cogerían fuerza en el año 2012 cuando dos lobistas de la EPRA (Asociación Europea y Pública de la Inversión Inmobiliaria) presionaron al gobierno del PP. Presión que catapulto la creación de un régimen fiscal privilegiado por el cual las SOCIMIs no pagan el impuesto a sociedades.

Con esta especie de Sicav inmobiliaria, se pretendía atraer a inversores de todo el mundo. Pero hizo falta un empujoncito más, y así fue que en 2013 el gobierno del PP reformo la Ley de Arrendamientos Urbanos. Los principales ejes de esta reforma fueron reducir el mínimo de los contratos de alquiler de 5 a 3 años. Y desvincular la actualización de los precios del IPC: un índice que mide el consume medio de las familias. Con estas reformas, las subidas de los precios ocurrían más pronto, y de manera arbitraria por parte de la propiedad.

Por si fuera poco, el PP modifico también en 2013 el proceso de desalojo por alquiler acortando el tiempo de desahucio, que ya había sido previamente recortado por el PSOE. Como resultado, desde la puesta de una denuncia, se podía desahuciar a una familia en tres semanas. De hecho, hoy en día las denuncias por impago de alquiler vienen ya directamente con la fecha de juicio y la de desahucio (Colau et al 2012: 51-60).

A partir de ese momento, los grandes inversores podrían llegar a nuestras ciudades, comprar parques y bloques de vivienda, subir los precios y sacar más beneficios de un derecho básico como es la vivienda. Sin control por parte del gobierno, y sin pagar impuestos. No es casual que estos cambios vinieran entre 2012 y 2013. Hablamos del momento con uno de los mayores picos de desahucios hipotecarios en el estado español, consecuencia directa del sobreendeudamiento de las familias durante la burbuja inmobiliaria. Hasta 25.811 desahucios hipotecarios ejecutados. Un fenómeno que se replicaba en las calles de EEUU, Grecia, Kazajistán y un largo etcétera.

En aquellos momentos, frente al fracaso del modelo crediticio mundial, los grandes inversores comenzaron a preparar su terreno para extraer valor del alquiler. Como explica Raquel Rolnik en La Guerra de los Lugares:

“A partir de ahí, pasan a actuar de forma monopolista, presionando mediante un alza generalizada en los precios del alquiler, indexando estos mercados. Nuevamente, la propia crisis financiera terminó generando la demanda de este nuevo producto (la vivienda de alquiler) formada tanto a partir de la expulsión de personas de sus casas hipotecadas, como a partir de las necesidades de vivienda de aquellos que, ante el fin de la facilidad de acceso al crédito, ya no conseguían acceder a casas en propiedad (2018: 400)”

El ejemplo más paradigmático en el estado español lo tenemos con el fondo buitre Blackstone. Este fondo -que forma parte del grupo Blackrock que controla bancos y empresas de todo el mundo- hizo negocio con las necesidades de las familias. En 2013, realizaría la compra de 1.860 viviendas públicas de Madrid de la mano de Ana Botella. Estas viviendas pasaron a formar parte de la SOCIMI denominada Fidere, la primera que creo Blackstone. Hoy en día, familias a las que se les adjudicó una vivienda pública por su situación de vulnerabilidad, son desahuciadas por no poder hacer frente a los alquileres abusivos de Blackstone. Muchas de estas familias, vuelven a ocupar para no quedarse en la calle.

Por si fuera poco, en 2015, el banco CatalunyaCaixa vendió su cartera hipotecaria a Blackstone. La entidad había sido previamente rescatada con 12 mil millones de dinero público, sin ninguna contraprestación social a cambio. Blackstone adquirió, mediante 3.600 millones, hasta 40.000 hipotecas que trocearía después en varias sociedades. La SOCIMI Anticipa, controla hasta 12.000 hipotecas en riesgo de impago, forzando a escoger a las familias afectadas entre cancelar deudas impagables o concederles un alquiler social de tres años. La SOCIMI Albirana, acumula hasta 5.000 viviendas provenientes de desahucios. En definitiva, las instituciones cedieron nuestro dinero público para decorar despachos en Wall Street, mientras las familias sólo encuentran refugio en la autoorganización ciudadana.

Actualmente, también encontramos que este fenómeno se ha extendido a gigantes inmobiliarios como Norvet, Vauras Investment, Elix, MK Premium y Goldman Sachs. Tan sólo en Barcelona, se especula que tienen 80 bloques comprados. Su modus operandi es ahora bien conocido. Comprar, negarse a renovar contratos de alquiler, subir los precios de manera desorbitada e incluso practicar el acoso inmobiliario manteniendo los edificios en obras perpetúas. Cuando logran vaciar un edificio, reforman los pisos, y los sacan al mercado como viviendas de lujo. Cada una de estas compras, provoca un terremoto que sube al alza los precios de la zona, y por extensión, los de la ciudad. Provocando de este modo la expulsión de vecinas de sus propios barrios y municipios al no poder hacer frente a los precios. Este fenómeno de expulsión, es lo que se denomina como gentrificación.

Pero la cuestión va más lejos. Si cruzamos las reformas de los gobiernos del PP y del PSOE, con el fenómeno global de los pisos vacíos como garantía financiera, lo que obtenemos es que quien controle el mayor parque de vivienda, controlará los precios de los inmuebles y del suelo. El proceso en el que estamos inmersos, puede contemplarse como una desregulación de los precios. Pero es más preciso describirlo como la entrega de la regulación del mercado a la banca y los fondos buitre.

Estos grandes especuladores, que ya son los arrendadores más grandes de todo el estado español, son los que pretenden escoger el precio de la vivienda. Y pretenden hacerlo elevando los precios de las propiedades que acumulan. Una consecuencia es que parte del parque que poseen se mantendrá “vacío”. Pero a pesar de ello, en el presente estas propiedades continúan siendo vitales para alimentar los intercambios financieros en la Bolsa a la vez que permiten controlar el mercado material de la vivienda. Estos inmuebles, junto con el suelo que ocupan, son la llave del futuro de las ciudades.

¿Qué hace la Ley del PDeCat? Blindar este proceso de financiarización de la vivienda y gentrificación de las ciudades. No hay que ser matemático para deducir que, si hay viviendas vacías, precios imposibles y familias desahuciadas, habrá ocupaciones por necesidad. La Ley del PDeCat pretende blindar a bancos y fondos buitre -para ser los futuros caseros de todo un país- protegiendo sus parques de viviendas vacías, con toda la estructura financiera que les envuelve, el suelo que ocupan y la posible incidencia en los precios del mercado inmobiliario.

Frente a este panorama, sería básico darse cuenta de que una de las soluciones a toda la problemática es que todas las viviendas vacías de bancos y fondos buitre pasarán a formar parte de la Administración Pública. Además, eliminar el régimen fiscal de las SOCIMIs. E incluso remunicipalizar grandes parcelas de suelo de las ciudades. De un plumazo, aumentaríamos el parque público de vivienda y bajaríamos los precios del alquiler. Todas las familias que hoy ocupan por necesidad, ya no necesitarían hacerlo. Podrían acceder a una vivienda en condiciones, sin el miedo a ser desahuciadas cualquier día.

Así que, cuando escuchéis hablar que el PDeCat, PNV, PP y Ciudadanos vienen a salvar al pequeño propietario, recordad que en realidad están protegiendo a la mayor mafia financiera que existe: la misma que en todo el mundo ha echado a millones de familias a la calle. Y que pretenden que discutamos airadamente sobre la ocupación por necesidad, para que no conversemos emotivamente sobre soluciones. Porque existen. Y son posibles.

Una guerra por nuestras ciudades

Raquel Rolnik describe la situación actual como una guerra de lugares. Mientras la banca y los fondos buitre tratan de conquistar el suelo de nuestras ciudades y acumular edificios vacíos, la población ha reaccionado en todo el mundo. Lo podemos ver en las protestas de Brasil ante la dificultad de acceder a la vivienda. En Turquía contra la destrucción del espacio público mediante la ocupación del parque Gezi. En Francia, todo el país comienza a estar desbordado de huelgas contra la política neoliberal del gobierno que amenaza con recortes económicos y de derechos laborales. En esta guerra, se ocupan fábricas, oficinas, viviendas. Los espacios desde los que operan -y con los que operan- los grandes especuladores son tomados por la ciudadanía como centros de organización y acción directa.

Como ejemplo cercano, la PAH es uno de los colectivos que ha demostrado que se puede ganar a los grandes especuladores. Con su campaña Obra Social, ha tomado viviendas vacías de entidades financieras rescatadas con dinero público. Nada menos que 4.000 personas han sido realojadas consiguiendo arrancar alquileres sociales de la banca. Y hasta 40 bloques enteros se autogestionan hoy, desde abajo y con la implicación de las familias realojadas. Esta campaña no sólo ha conseguido salvar vidas, literalmente. Sino que ha generado todo un utillaje léxico que ha servido para generar simpatía social. Cada vez que la PAH toma un piso vacío, lo denomina “recuperación”. Porque en el fondo, se está “recuperando” viviendas que deberían ser públicas. Y que por tanto son nuestras. Esta práctica, con su narrativa descriminalizadora, frena incluso procesos de gentrificación. Cada bloque recuperado, se convierte en un foco de organización vecinal con asociaciones establecidas en la ciudad, alentando la colaboración entre comunidades y la resistencia contra los grandes especuladores.

Sin duda, también ha sido impresionante la labor de los Sindicatos de Inquilinos. Resalto la campaña de Barcelona, Ens Quedem [Nos quedamos], con la que motivan a inquilinos a exigir renovaciones de alquiler sin subidas de precios. Y la buena noticia, es que están ganando. Generando un nuevo imaginario del alquiler como un derecho y consiguiendo pequeñas grandes victorias para sus afiliados conquistando su derecho a permanecer en sus hogares, barrios y ciudades.

Y un fenómeno que no queremos dejar de nombrar, son los Blocs en Lluita [Bloques en Lucha]. Comunidades vecinales, de bloques comprados por inmobiliarias y fondos buitre. Comunidades que, frente a la presión y acoso de los grandes especuladores, se organizan para exigir soluciones. El ejemplo más evidente de esta lucha exitosa, es el del bloque Leiva 37. Un bloque de vecinos de Barcelona que consiguió que el Ayuntamiento deshiciera la compra de su bloque al fondo buitre Vauras Investment, adquiriendo la propiedad como pública.

Seguro nos dejamos mil colectivos y mil problemáticas. Como el papel de los edificios okupados que abren un nuevo debate sobre la autogestión de la Ciudad. La lucha contra el turismo descontrolado y los efectos perniciosos de las plataformas Air BnB. El combate contra la pobreza energética que hoy afecta hasta a 11 millones de hogares. La visualización del expolio de recursos públicos mediante rescates y ayudas financieras a la banca. Y la necesidad de legislar nuevas leyes para regular el mercado de la vivienda y los precios del alquiler. Tantas luchas, es difícil que quepan en un escrito.

Sin embargo, es emocionante ver como tantas luchas caben en las calles. Hoy 12 de mayo, colectivos con toda una pluralidad de objetivos y metodologías, se unen por el Derecho a la Vivienda y a la Ciudad. Pese a todos los retos actuales, estamos en un momento histórico en la lucha por los Derechos Humanos. Los diagnósticos que muestran la cruda realidad del mercado desregulado devienen en innovadoras narrativas de conquista, que están propiciando una nueva oportunidad política: la de generar una conciencia de clase global, que, a pesar de todas sus diferencias, se ve diametralmente opuesta a la élite económica internacional.

Por su dimensión económica, por ser un bien de primera necesidad y la base sobre la que se asienta nuestra capacidad de habitar, el Derecho a la Vivienda y a la Ciudad va a ser un auténtico campo de batalla del siglo XXI. Por eso, un frente fundamental es potenciar la creación de un movimiento internacional que luche contra los poderes globales uniendo batallas locales.

Hagamos memoria. Recordemos que los derechos laborales que disfrutamos hoy en día fueron éxito de una lenta pero imparable unión de trabajadores bajo los sindicatos de la Primera y de la Segunda Internacional. Un campo que está por explorar frente a los nuevos retos que nos acucian, y que puede dejar a claro a la élite económica internacional que, aunque busquen refugio en los despachos de Wall Street, en los bancos de Singapur o en la burocracia de la Unión Europea, allí estaremos para ocupar, recuperar, liberar y conquistar nuestro futuro.

Como decía el otro Marx, el que lleva una K. en su nombre:

“A veces, los obreros triunfan, pero es un triunfo de poca duración. El verdadero fruto de los combates no es el éxito inmediato sino la unión cada vez más amplia de los obreros (1962: 210).”

A lo que añadiríamos, que es una unión que de aquí a unos años puede rugir que “El Mundo No Se Vende”.

#MadridNoSeVende

#BarcelonaNoEstàEnVenda

#ValenciaNoEstàEnVenda

#MálagaNoSevende

#12MYoVoy

FUENTES 

MARX (1962) Sociologia i filosofía social, Col·lecció a l’abast.

SASSEN (1999) La Ciudad Global, Ediciones Eudeba.

COLAU & ALEMANY (2012) Vidas Hipotecadas, ediciones Lectio.

ROLNIK (2018) La Guerra de los Lugares, Editorial Descontrol.

COORDINADORA DE VIVIENDA DE MADRID (2017) La vivienda no es delito, El Viejo Topo.

-Informes-

La ocupación ilegal (2017) por el Institut Cerdà.

Radiografies de la situación del dret a l’habitatge, la pobresa energètica i el seu impacte en la salut a Barcelona (2018) redactat per l’Observatori DESC, Agència de Salut Pública, Enginyeria Sense Fronteres, Aliança contra la Pobresa Energètica i la PAH Barcelona.

-Noticias-

Leyes que inflan la Burbuja del Alquiler, por Yago Álvarez, en El Salto, 2018.

Link: https://www.elsaltodiario.com/alquiler/leyes-lau-socimi-sareb-inflan-burbuja

Alquiler ¿Problema o burbuja?, por Cristian Mogo, en El Salto, 2018.

Link: https://www.elsaltodiario.com/tribuna/alquiler-problema-o-burbuja-pah

Recuperemos el derecho a la vivienda que nos han robado bancos y fondos buitre, por Luis Sanmartín, en El Diario, 2018. Link: https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Recuperemos-derecho-vivienda-grandes-especuladores_6_740585961.html

-Webs-

Web Estatal de la PAH, sección Obra Social La PAH: http://afectadosporlahipoteca.com/obra-social-pah/

Sindicat de Llogaters de Barcelona: https://sindicatdellogateres.org/es/espanol-els-seus-arguments-i-els-nostres/

-Vídeos-

Debate entre Ada Colau y Saskia Sassen ¿Pueden los gobiernos locales civilizar poderes globales? (2018) Link: https://youtu.be/5mopsc7sq3E

-Datos generales-

De desahucios y ejecuciones hipotecarias, provenientes del Consejo General del Poder Judicial: http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Estadistica-Judicial/Estudios-e-Informes/Efecto-de-la-Crisis-en-los-organos-judiciales/

De vivienda vacía, del Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/censos2011_datos/cen11_datos_inicio.htm

Autor/a

Fundador y editor de El Rincón de Pensar. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia, tras cursar un año en la Universidad de Sheffield. Realizó un máster europeo de Antropología Social y Cultural entre la Universitat Autònoma de Barcelona y la National University of Ireland. Su tesina fue una etnografía de las interacciones comunicativas que se dan entre miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Barcelona, y como tales interacciones construían un imaginario social propio. Actualmente realiza un doctorado, en la Universitat de Barcelona, focalizado en investigar la relación entre la comunicación política de la PAH y las instituciones respecto del cambio de las leyes de vivienda.

Leave A Response