lunes, diciembre 17, 2018
Vertiente Crítica

Europa en la encrucijada

Como todo proceso en el que se ponen en boga las relaciones de fuerzas que presenta cada estructura institucional o país, la negociación de rescate por parte de Grecia con el Eurogrupo, la Troika y, principalmente, Alemania fue del todo menos plácida. Si bien es cierto que el referéndum planteado y ganado por el partido de Tsipras parecía dar una balón de oxígeno para encauzar con más fuerza los intereses de Grecia y de sus ciudadanos, la realidad se reveló completamente distinta.

Cuando el Capital se posiciona por encima del Estado, la justicia se queda ciega

¿Cómo puede ser que un referéndum –mecanismo democrático de participación directa- pueda suponer un castigo en las negociaciones para una de las partes? Pues así fue. Los destellos democráticos de las élites europeas, con Alemania a la cabeza, brillaron por su ausencia. Es más, el simple hecho de llevar a cabo el referéndum hizo que las instituciones europeas fueran más duras en las negociaciones y demandaran unos ajustes más severos que los pactados en un principio. ¿Razones? Dejar claro que quien se salga del redil de la austeridad y demande un tipo de política económica distinta, aduciendo además a razones democráticas, será castigado con severidad. El austericidio, pues, debe estar atado y bien atado.

De aquí se siguieron dos posibilidades para el gobierno de Tsipras, confrontadas entre sí y cuyo análisis de las mismas requiere un juicio preciso. No se trata de elucubraciones hipotéticas, sino de intuir la consecuencia de las decisiones que se toman. Estas dos posibilidades fueron: 1) el rechazo a la propuesta de acuerdo llevada a cabo por el Eurogrupo y la posterior salida del Euro, con todo lo que ello implica para lo bueno –devolución de la soberanía monetaria- y para lo malo –cierre de mercados exteriores con los que poder financiarte y posible impago de la deuda por un tiempo indeterminado-; 2) Aceptar el acuerdo haciéndose el harakiri, ya que se estaría yendo contra todo el programa de partido con el cual se llegó al gobierno y, lo que es peor, contra la voluntad del pueblo refrendada.

Manifestación contra los ajustes propuestos por la Troika

Respecto a la primera posibilidad muchas dudas se hacían palmarias ¿Qué hacer para evitar una fuga de capitales? ¿Seguir con el cierre de los bancos -corralito- y poner en circulación una moneda alternativa con la que poder mantener la economía interior pero muy difícilmente hacer importaciones? Y cuando se quisiera volver al marco económico europeo ¿a cuánto ascenderían las pérdidas? ¿Qué opciones tiene un solo gobierno de izquierdas contra el Capital global y los mercados internacionales? Como se fue denominando en distintos medios, rechazar el acuerdo era un salto al vacío en toda regla provocado por el golpe de estado financiero perpetrado desde las instituciones europeas. Como afirmaba Varoufakis: “La reciente Eurocumbre es por supuesto simple y llamanmente la culminación de un golpe de Estado”

Así las cosas, finalmente y contra todo pronóstico, se acabó optando por la segunda opción. Tsipras capituló y aceptó el que se supone era el menor de todos los males por ser la más pragmática, incumpliendo así la piedra angular de su programa electoral que fue acabar con la austeridad. De ahí que convocara, posteriormente a la fuga de miembros de su partido y críticas en su gobierno, unas elecciones anticipadas. ¿Traidor? ¿Cobarde? Depende desde el prisma con el se le juzgue y la valentía de quien profese tal crítica. Una cosa está clara, Tsipras ha ganado tiempo para ver qué relación de fuerzas se puede dar en el nuevo curso político. ¿De qué manera?

Viñeta de el Roto sobre la deuda

Pues bien, en la convocatoria de una elecciones anticipadas parece asomarse una pequeña posibilidad de cambio en el seno de la UE, ya que casualmente coincidirá casi en el tiempo con los plebiscitos en Portugal y posteriormente en España. ¿Y qué tienen en común estos países? Los tres viven ahogados con políticas de ajustes presupuestarios y controles de déficit, lo que les han llevado a hacer los mayores recortes de su historia y a caer en una profunda crisis política, económica e institucional. Es por ello que, únicamente con cambio electoral en el seno del parlamento español y portugués, siempre y cuando Syriza volviera a ganar las elecciones o el partido crítico Unidad Popular, se puede empezar a hacer la suficiente presión para que, al menos, Francia se dé por aludida y presione a Alemania para que se empiece a cambiar su política austericida. Aunque esa posibilidad parezca más una ensoñación que algo efectivo para llevarse a cabo –sobre todo teniendo en cuenta el posicionamiento de Francia a favor de una política económica expansiva lleva esperándose desde que Hollande llegó al poder-, no quedan muchas otras opciones para hacer frente a la austeridad germana.

De lo contrario continuaremos condenamos a duros ajustes presupuestarios fruto de la mentalidad neo-liberal que se traducirán en más recortes, más privatizaciones y menos derechos sociales. Y con ellos se darán alas a las nuevas fuerzas de extrema derecha, como Le Front National, Amanecer Dorado o UKIP, fuerzas cuyo principal fin es levantar fronteras, expulsar a todo tipo de inmigración considerada indigna y destruir el proyecto de Europa.

Fdo: Pau Sanchis

Autor/a

Fundador y editor de El Rincón de Pensar. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia tras estudiar un año en la universidad París 1 Panthéon-Sorbonne. Actualmente finaliza el grado de Ciencias Políticas con una estancia en la Universidad de Montréal. Es profesor del Grado en Filosofía Online de la UCV “San Vicente Mártir”.

Leave A Response