miércoles, noviembre 21, 2018
Vertiente Crítica

La colleja postergada

Ezequiel Ruiz Arjona noviembre 30, 2015 Opinión, Política No hay comentarios en La colleja postergada

Es así. Es un hecho. Este país se va en la mierda, o quizás es que nunca hemos salido de ella y por eso la mediocridad nos resulta tan estandarizada en esta patria nuestra.

Hace unos días tuvimos el gusto de ver a nuestro presidente comentar un partido del Real Madrid en cierta radio nacional. Más allá de su amplio poderío en el conocimiento de la materia futbolística, también pudimos ver al Rajoy más dicharachero, más jocoso, y por qué no decirlo, más padrazo que nunca. ¿A quién no se le cae la baba cuando su hijo le dice en la cara a Manolo Lama que sus comentarios son basura? Más allá de que el chaval tenga o no razón, y más allá de que nuestro presidente hiciera bien en darle una colleja al niño, cuando vi esa acción concreta me vino a la mente una metáfora de lo que serán las elecciones generales del 20-D.

El 20-D no elegimos solo a un presidente, qué va. Elegimos al responsable de nuestro futuro más cercano, el que puede meternos en una recuperación económica de verdad -más allá de que los grandes empresarios y bailadores de agua digan que vamos por el camino correcto-, o al responsable de nuestro suicidio colectivo a gran escala y sin apuntalar. El que nos dé el revólver, e incluso a los menos espabilados, les acerque el dedo al gatillo. El día de las elecciones le pasaremos el testigo a alguien, le daremos nuestro futuro al módico precio de una papeleta que no verá aumentado su valor en los próximos cuatro años.

Da igual morado, rojo, naranja o azul. No hay nadie lo suficientemente honesto en este país como para dejar a un lado su ego y trabajar de verdad por el futuro de España, y por qué no, de los españoles.

Por eso, el 20 de Diciembre va a caer una colleja, pero no sé bien a qué cogote. O al de los responsables que no han sido capaces de moverse del asiento en cuatro años, menos ahora, que podrían ceder dichas butacas a nuevas personas quizás más hábiles. O al nuestro, que votaríamos otra vez a los mismos responsables, premiando una vez más a su vagueza y dejándoles calentar la silla una legislatura más.

Los que vayáis a votar, no lo hagáis por el más guapo, el más gracioso o el más carismático. Deberíamos olvidar esa maldita costumbre y coger un programa electoral, leerlo y votar al que mejor nos represente, independientemente del color de su partido.

Pero de sueños vive el hombre. Seguiremos batiendo records de abstención, y al día siguiente, batiremos más records de quejas por hora en la barra del bar más cercano.

Marca España.

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