martes, julio 17, 2018
Vertiente Crítica

PSOE, crónica de una muerte (casi) anunciada

El harakiri perpetrado desde Ferraz supone un golpe directo al sistema de partidos español y, por tanto, al orden político estatal. El PSOE fue el gran partido de la Transición, aquel que empoderado desde fuera del territorio español, iba a dar “legitimidad” a un proyecto pilotado por las élites. Y así fue. Ya en 1982 llegó al poder con 202 diputados. Felipe González –o Isidoro en la clandestinidad- gobernó durante cuatro legislaturas en la que se puede considerar la etapa dorada socialista. El final, manchado con casos de corrupción y los GAL, ya fue otra cosa.

Si bien es cierto que las socialdemocracias europeas están en horas bajas, desde los diferentes países europeos se ha gestionado de diferente manera. Unos con más acierto y otros con menos. La disyuntiva a la que se enfrenta este proyecto político, económico y social gira entorno a: radicalización democrática y hacer frente a la deriva neoliberal o seguir defendiendo un estado social minimizado y dejar nuevos espacios para el mercado.

Respecto a la ejecutiva socialista con Pedro Sánchez a la cabeza, ha buscado bascular entre estas dos posiciones. Por una lado, buscaba ocupar el espacio de la izquierda que tanto había cedido a Podemos desde la aparición del mismo. Así, empezaron los mítines en camisa, las alusiones a los logros sociales conseguidos con González o los ataques al nuevo partido tildándolo de vieja guardia comunista. Por otro lado, la postura centrista, más cómoda con el régimen y representada por eso que se conoce como barones, buscaba dar una pátina de estabilidad ante los poderes fácticos. ¿El problema? Que ambos espacios estaban siendo bien ocupados por dos nuevas fuerzas que podían aportar todo aquello que el PSOE quisiera inventar para atraer votantes, y lo que es más importante, al ser partidos nuevos no arrastraban la mala imagen de casos de corrupción, reforma del artículo 135 o disruptivos líderes que se decían socialistas pero celebraban vacaciones en yates entre champán y puros caros.

Bajo este contexto se acabó llegando a un doble fracaso electoral a nivel estatal –el del 20D y 26J- y otro doble a escala local en el País Vasco y Galicia. Amplias derrotas que obligaron a los socialistas a hacer frente a esta disyuntiva en la que venían viviendo. Así las cosas, Susana Díaz con el apoyo del núcleo duro y su insaciable mentor González, dieron un puñetazo encima de la mesa haciendo que más de la mitad de la ejecutiva terminara por dimitir. Gesto que evidenció quién está realmente detrás de la dirección que tiene que tomar el PSOE. ¿La militancia? No. La oligarquía del mismo que, como ya teorizara Michels hace un siglo hablando de la institucionalización de los partidos, va a defender siempre sus intereses. De este modo quedó patente qué espacio pretenden ocupar los socialistas. Otra cosa será que lo consigan, y más después de hacer público y notorio las desavenencias, críticas y hasta insultos profesados en la reunión de la ejecutiva. Ya se sabe, un partido que no es percibido como unido es un partido débil de cara a la opinión pública.

En definitiva, Rajoy gobernará, el PSOE se enfrenta a su peor crisis desde la democracia con el espejismo del PASOK besando su nuca, y Podemos tiene a su alcance aquello para lo que nació, a saber, hegemonizar por completo el espacio de la izquierda.

Autor/a

Fundador y editor de El Rincón de Pensar. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia tras estudiar un año en la universidad París 1 Panthéon-Sorbonne. Actualmente finaliza el grado de Ciencias Políticas con una estancia en la Universidad de Montréal. Es profesor del Grado en Filosofía Online de la UCV “San Vicente Mártir”.

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