lunes, noviembre 20, 2017
Vertiente Crítica

Queremos confluir, queremos ganar.

Sí, queremos confluir porque queremos ganar, tan sencillo como eso. Queremos confluir porque Podemos solo no puede ganar estas elecciones. Queremos confluir porque es urgente cambiar las cosas. Queremos confluir porque se puede.

Para empezar, me gustaría decir que en esta historia no hay ni buenos ni malos, sino diferentes puntos de vistas sobre cómo cambiar las cosas en este país, por lo tanto todos podemos tener la razón desde nuestro punto de vista. Pero, desde luego, enrocarse en la posición de una verdad única no va a servir para ganar las elecciones. Es imposible, hoy por hoy, que los integrantes de Ahora en Común vuelvan a sus fuerzas de origen o a sus casas a ver los debates de la Sexta. Hay que admitirlo, hay un gran número de personas que habían perdido su espacio y que ahora han recobrado la ilusión y no se van a quedar de brazos cruzados sin trabajar en lo que creen. Esta situación requiere altura política.

La mayoría de personas quieren cambiar las cosas en este país, es un hecho, pero es la izquierda la que realmente está dando los pasos, el conjunto de toda ella, la verdadera mayoría. Una confluencia ganaría las elecciones, tan simple como eso. Ahora podemos perder el tiempo hablando de maldiciones, sapos y culebras, pero ahí está la mayoría para ganar las Generales, servida en bandeja de plata. Si hoy por hoy me dijeran que un partido por el cambio, digamos Podemos, fuera a ganar las elecciones, por mí no habría discusión, ¡voto y puño en alto compañero! Pero no es así, no van a ganar, al menos solos no. Sin embargo, en confluencia ganaríamos todos, que es lo que importa, ganar para cambiar las cosas. Repito, yo personalmente estaría contento con que un partido de la izquierda auténtica ganara las elecciones, pero no va a ser así y debemos admitirlo, ya no puede ser, pero una confluencia sí que puede.

Ayer Julio Anguita decía: “A ver si nos enteramos de quién es el enemigo y actuamos en consecuencia“. Lo decía durante el curso de verano organizado por Alberto Garzón, al que también acudió Juan Carlos Monedero que por primera vez pareció dar a entender que la confluencia podría ser posible —ojalá—. Lo bien cierto es que mejor que Anguita es difícil expresarse, y matizó una idea propia de su sentido común, la necesidad de un programa popular al que adherirse. Seguramente ésta sea la empresa más difícil de todas pero a la que estamos obligados a llegar. En cualquier caso, pareciera que confluir fuera una especie de sacrificio cuando confluir no es ni más ni menos que participar del cambio. Un esfuerzo, sin duda, pero un esfuerzo de todos juntos sin sacrificar la identidad de cada uno.

Llegados a este punto tenemos dos opciones, o seguimos tirándonos de los pelos, o confluimos y ganamos. Yo no quiero perder, quiero confluencia y quiero ganar, y sé que lo podemos lograr. Además, me gusta pensar que se puede lograr con una unión de la izquierda —llámame loco—. Pero todavía me gusta más que en esta confluencia los ciudadanos puedan ser actores políticos validos, de empoderarlos. Hay quien dirá que eso pueda ser para después, pero, en mi opinión, lo que dejas para después te lleva hacia atrás.

Ha llegado el momento de estar a la altura de las circunstancias y ser humilde. Con la grave crisis que sufre España, la corrupción y una Europa voraz, ¿de verdad hay algún partido que pretenda conformarse con ser oposición cuando se puede ganar? O peor, ¿gobernar en minoría con la casta? Y que nadie piense que si no confluimos va a ganar más votos su partido. Ni mucho menos, porque AeC no va a desaparecer. Y me aventuraría a decir que, lejos de diluirse, seguirá creciendo. Hay demasiada energía y entusiasmo en ese proyecto como para que desaparezca, pues es un espacio donde mucha gente se siente identificada y no puedes luchar contra eso, de hecho es contraproducente.

Podría haber escrito un artículo a la defensiva o atacando a los distintos partidos donde más les duele, podría haber adoptado la postura de la confrontación pero no hay tiempo para eso. En mi opinión, debemos ser prácticos y hacer uso del sentido común, dejar la bilis y el corazón aparte y actuar con la cabeza, y me temo que, para empezar, en este país somos cabezotas como nadie. Pero este cabezota quiere ganar las elecciones, este cabezota quiere confluir y cambiar las cosas. ¡Unámonos cabezotas del mundo! 😀

Josep Sanmartín

Autor/a

Fundador, editor, diseñador e ilustrador de El Rincón de Pensar. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, tras estudiar un año en la Solent University y un semestre en la ENAP-UNAM. Realizó un máster en Escritura de Guión Cinematográfico impartido por la FIA-UIMP, y un máster en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia. Actualmente es doctorando en Industrias de la Comunicación y la Cultura por la Universidad Politécnica de Valencia, y trabaja como investigador y responsable de comunicación en el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano (México).

11 Comments

  1. Dyson agosto 12, 2015 at 5:34 am

    Juantxo Lopez de Uralde ha apostado por que Equo lleve al congreso de los diputados el “ecologismo politico”, que junto con alcanzar una candidatura de confluencia capaz de “cambiar el escenario politico del pais” seran los objetivos prioritarios de la formacion verde de aqui a que finalice el ano. Hay que trabajar en el debate de que clase de confluencia queremos; deseamos una candidatura de confluencia amplia en la que estemos representados todas las fuerzas politicas y sociales del cambio”, ha concluido.

  2. Rodolfo Puig julio 15, 2015 at 9:33 pm

    Es un error pensar que el éxito de Barcelona en Comú, de Ahora Madrid o de otras candidaturas similares fue sólo por su calidad de unidad popular ya que, en gran medida, fue por Ada Colau y Manuela Carmena que las lideraban. Igual que la fe necesita los símbolos, las ideas requieren un líder que las encarne.

    • Josep Sanmartín Cava julio 15, 2015 at 11:56 pm

      Nadie dice que no haya líderes, todos sabemos que necesitamos líderes pero no absolutos. Después de lo de Grecia queda claro que no se puede dejar la responsabilidad a una sola cabeza, pues seguramente acabará colgada en un salón de la Troika.

      • Rodolfo Puig julio 16, 2015 at 8:51 am

        Un líder absoluto sería el que desoyese cualquier opinión ajena; carismático, el que tuviera una capacidad especial de atraer o fascinar a las personas. En cualquier caso lo que cuenta no es lo que tú y yo creamos conveniente, sino la idiosincrasia del votante. A eso me refería. Porque si hay alguna posibilidad de romper el bipartidismo es apoyando a Pablo Iglesias, y no poniendo palos en la rueda de Podemos.

        • Josep Sanmartín Cava julio 21, 2015 at 7:12 pm

          La idiosincrasia del votante demostró en las pasadas elecciones que la confluencia fue la propuesta ganadora. De hecho, donde se presentó Podemos con sus siglas, por lo general sacó poco. Eso por un lado, por otro, a mi parecer Pablo podía haber optado desde Podemos con una práctica que se ajustara al discurso que le hizo crecer, fue cuando cambió sus prácticas y el discurso cuando Podemos dejó de crecer y, ahora, está estancado, es un hecho. De otro modo todo el mundo hubiera seguido con Podemos porque es lo que realmente la gente deseaba (entre los que me incluyo). La Confluencia es una consecuencia de la mala práctica, en mi opinión, de la cúpula de Podemos al cambiar el modelo de la participación por el del liderazgo (modelo participativo por representativo). Eso ha hecho que un gran número de personas empoderadas ya no vean en Podemos una alternativa al modelo actual, problema primero de nuestra democracia. La Confluencia es un realidad una oportunidad para Podemos, no tanto para sus líderes, aunque obviamente Pablo Iglesias seguiría siendo el candidato a la presidencia. ¿Por qué no lo quiere hacer?¿Por qué alguien que puede conseguir la presidencia con el apoyo de todos se pone palos en las ruedas? Pues porque quizás quiera un gobierno de los mejores, que es un en eufemismo de un gobierno representativo. Después de la experiencia griega, ¿es aconsejable tener un gobierno representativo donde el presidente decida por todos? Yo me leí todo el programa de Podemos, de hecho era de Podemos. Había cosas que me gustaron pero, en lo más importante, en la participación, el programa vuelve a dejar cualquier iniciativa ciudadana, los referéndums, al nivel de consulta, para su trámite en el Congreso, con alguna floritura pero nada vinculantes (eso ya es así en la Constitución). Lo que quiere decir que Podemos hará lo que quiera como Syriza. En la Confluencia uno de los puntos más importantes es este, la participación, por la democracia. Ahora uno puede preguntar si es más importante que gane Pablo Iglesias y su equipo (que ganaría en cualquier caso) o que gane la democracia, el pueblo. Yo lo tengo claro.

          • rodolfopuig@gmail.com'
            Rodolfo Puig julio 21, 2015 at 11:35 pm

            He leído con atención tu visión sobre Podemos. A mí me decepcionó primero en círculo de Vilassar y creo que debo darte la razón sobre la cúpula. Aunque de momento, para mí, sigue siendo la mejor opción. Un saludo muy cordial. Rodolfo

  3. Francisco Latorre julio 15, 2015 at 10:01 am

    Gran artículo! Josep.
    Claro, conciso, y certero reflejo del sentir Común…
    Solo unidos lo conseguiremos, y, si para que la unión pueda ser,
    hay que formarse en subconjuntos,…
    las matemáticas nunca fallan:
    Subconjunto b + subconjunto c =
    SUPERconjunto!!! Ganador!!!

    • Josep Sanmartín Cava julio 15, 2015 at 6:25 pm

      En mi opinión, ese es el único razonamiento que cabe para ganar, podían haber pasado muchas cosas durante todo este tiempo pero al final hemos desembocado en esta situación que parece indicar que, tal como dices, sea necesario hacer matemáticas para ganar. He llegado el momento de entendernos.

  4. Pilar julio 15, 2015 at 8:58 am

    Ya lo decía Anguita en el 2013, en el Círculo de Bellas Artes. “Ha llegado el momento de dejar los símbolos políticos en un armario, y convencer a todos, incluso a los que han votado al PP”
    Este país tiene que cambiar de políticas, pero también de políticos. No podemos permitirnos que mañana Alemania invada nuestra economía como la griega. Es más, tenemos la responsabilidad de decir :”ya basta” a Europa.
    He estado estos años en la calle, colaborando con diferentes colectivos. He despertado a una realidad diferente, una realidad que me demuestra el compromiso por el bien común, el trabajo intenso y duro sin pedir nada a cambio, sólo por la necesidad de que las cosas cambien. Tanta gente comprometida, formada, responsable, trabajadora, que hay que pelear para que sean ellas las que empoderen este país.
    Ya hemos sufrido mucha incompetencia, mucho dolor y mucha frustración.
    No quiero que nadie me diga quien tiene que mandar. Mandamos todos.
    He pasado por Podemos, formando parte de un círculo, del que salí por no ser oída en las alturas. Asistí a la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Ganemos Madrid, y he formado parte de ellos hasta la confluencia de Ahora Madrid. Por eso quiero la confluencia, hay más gente en esto que Pablo Iglesias y sus apóstoles.

    • Josep Sanmartín Cava julio 15, 2015 at 6:31 pm

      Por supuesto, hay montones de personas válidas en este país que llevan luchando mucho tiempo y no pueden ni deben hacerse a un lado. Además, la experiencia griega indica que quizás sea necesario replantearse no sólo llegar al poder sino garantizar el gobierno del pueblo. Una confluencia me parece una herramienta fuerte que debemos sopesar muy seriamente.

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