viernes, junio 22, 2018
Vertiente Crítica

Una brecha desde la que construir el cambio

 Una de las campañas más exitosas en política fue la de Barack Obama en 2008. En líneas generales se basó en dos eslóganes que movilizaron a una ingente cantidad : « yes we can » y « the change we need ». Pues bien, ambas nociones parecen haberse dado de manera real en los resultados de las elecciones municipales y autonómicas de ayer a lo largo del territorio español. Efectivamente, el panorama ha cambiado y parece que vaya a soplar un viento de aire fresco en la península.

Por mucho que se empeñen algunos tertulianos fieles a un régimen que parece dar sus últimos coletazos, los resultados son los que son: PP y PSOE han perdido alrededor de 4 millones de votos. Una sangría que deja bastante dañado la supuesta estabilidad del bipartidismo de cara a las elecciones generales de dentro de unos meses.

Por un lado, las ensoñaciones demagógicas del partido en el Gobierno afirmando que “el país va bien”, que “creamos empleo neto” o que “salimos de la crisis” no han servido para engañar a una ciudadanía que soporta ocho años de una crisis brutal. Además, su gestión a manos del gobierno central ha sido pésima en todos los sentidos. Abundan los ejemplos: se han rescatado bancos socializando las pérdidas para luego venderlos a precio de saldo, las estructuras de clientelismo han seguido funcionando en gran parte de los ayuntamientos y concejalías –prueba de ello, la grabación de Rus contando billetes que salió cinco días antes de las elecciones-, se han subido impuestos indirectos mermando la capacidad adquisitiva de una clase media ya casi inexistente, se ha echado a la gente de sus casas imposibilitando la “dación en pago” por lo que parte de la deuda seguía vigente….y así un infinito etcétera.

Por el otro, el PSOE ha relanzado mínimamente el vuelo en aquellas capitales en la que sus candidatos han sabido articular un discurso convincente, véase Gabilondo en Madrid. Ahora bien, el aumento de su presencia en el mapa electoral no se debe a un aumento en los votos, sino a la caída de los populares.

Todo esto nos lleva a lo que ya se llevaba meses gestando y en las pasadas elecciones europeas quedó constancia, a saber, el bipartidismo ha dejado de funcionar. Pero no sólo eso, también la forma de democracia representativa puesta en práctica se ve, cada vez más, como insuficiente. ¿Qué sentido tiene votar a un político que representa los intereses de una minoría privilegiada? Ninguno, porque prácticamente ningún ciudadano podrá reconocerse en él. ¿Y si además pertenece a un partido que está inmerso en escándalos de corrupción? Entonces, todavía menos.

A este respecto cabe señalar la importancia, guste o no, de la irrupción de Podemos y la canalización del 15m en fuerzas políticas transformadas en candidaturas de unidad popular: Barcelona Comú y Ahora Madrid. Éstas han sabido leer la situación y el momento de crisis de régimen en el que se encuentra el país, y por ello han provocando una brecha en el status quo desde la cual intentar regenerar aquello que ya estaba más que corrompido. Así, han podido ganar la alcaldía en Barcelona y se han quedado a un escaño en Madrid del PP –sin embargo, es más que probable que Carmena acabe gobernando- contra todo pronóstico. Sin menospreciar, claro está, el giro político que ha tenido Valencia gracias a la fuerza de Compromís y su incansable lideresa Mónica Oltra.

Al parecer dichas ciudades serán gobernadas por esta “nueva política” que pretende estar más cerca y dar más voz a una ciudadanía desemparada. Se podría decir, pues, que los símbolos del cambio de régimen los encontramos en estas ciudades (Barcelona, Madrid y Valencia) cuyas posibles alcaldesas –en el caso de Valencia sería Joan Ribó- tenderán a llevar a cabo una democracia más participativa para canalizar el hartazgo social de una mayoría ciudadanía harta de recortes, paro, subidas de impuestos y, sobre todo, corrupción.

Empieza a correr un viento fresco en el tablero político español para intentar limpiar toda esa mugre infestada de corrupción, clientelismo y connivencia con las élites económicas que pagaban las campañas. ¿Será fácil llevarlo a cabo una renovación? Para nada. Como es sabido, una cosa es llegar al poder y otra distinta ejercerlo de manera efectiva. Ahora bien, no cabe duda que es una gran oportunidad y que aprovecharla.

Autor/a

Fundador y editor de El Rincón de Pensar. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia tras estudiar un año en la universidad París 1 Panthéon-Sorbonne. Actualmente finaliza el grado de Ciencias Políticas con una estancia en la Universidad de Montréal. Es profesor del Grado en Filosofía Online de la UCV “San Vicente Mártir”.

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