viernes, junio 22, 2018
Vertiente Crítica

American History X y el ciclo del odio

Imagen publicitaria de Edward Norton en American History X

American History X. Película dirigida por Tony Kaye y estrenada en 1998, trata temas tan delicados como el racismo y la xenofobia.

En el presente articulo, intentaré desglosar de la mejor manera posible mi visión (desde la completa inexperiencia) sobre lo que en mi opinión es el principal tema de la película: el odio.

El ciclo del odio en American history X comienza, aparentemente, tras la muerte del padre de los protagonistas, un ciudadano ejemplar dedicado al servicio de la comunidad gracias a su profesión como bombero. Pero, principalmente, es un padre de familia ejemplar fallecido en su labor al intentar apagar un incendio, en un barrio habitado en su mayoría por personas de color.

El odio es una enfermedad, un virus que busca propagarse y consumir todo lo que esté a su alrededor. Un simbionte que abraza todas nuestras inseguridades y miedos, convirtiéndolos en nuestra motivación para hacer daño, tanto a los demás como a nosotros mismos. El miedo a cometer errores… a lo desconocido… a la soledad, es la causa del odio; pues nos ofrece una salida fácil al dolor. El odio nos embriaga e insensibiliza, nos seduce y nos alienta a actuar según su voluntad, excusada en nuestros miedos. Nos une junto a personas vacías que sufren como nosotros, agrupándonos para que nos mintamos mutuamente diciéndonos que estamos en lo correcto, haciéndonos sentir que formamos parte de algo, para así evitar la realidad… el dolor, el miedo, la soledad.

En American History X, ante la pérdida de su padre, un joven Dereck (Edward Norton) abraza el desprecio y el odio para aliviar el sufrimiento causado por la muerte de su padre. Sembrando así, en él, la semilla del odio. Un odio que comienza un ciclo de sufrimiento para él y su familia; odio que alimenta su sufrimiento y el miedo a enfrentar una vida sin la figura paterna, abrazando el patriotismo como excusa para dañar a los demás. El odio convierte así a este joven, sumido en el sufrimiento, en alguien con una motivación podrida, pero a sus ojos justa.

El miedo no hace más que alejarnos los unos de los otros, y con el desprecio nos convertimos en seres vacíos que vivimos en la cruel misión de buscar a quien transmitir nuestro odio, transformando así nuestros miedos en un arma. En este caso, el arma es portada por una persona inestable y asustada, que poco a poco degenerará en una cada vez peor versión de sí misma. El miedo, nos convierte en un fuego que busca arrasar con todo en nuestro camino y sus alrededores. Insensibilizándonos al punto de convertirnos en personas capaces de tomar la vida de otros seres humanos, mientras sonreímos cegados e inconscientes, ahogados en nosotros mismos. Llevándonos a herir a aquellos que son importantes para nosotros.

El odio ciega completamente a Dereck, pero no siendo esto suficiente (nunca lo será), propaga la semilla del dolor y el miedo en aquellos a los que ama. De este modo, corrompe su juventud, inculcando el miedo en las personas importantes para él. Transmitiendo un odio que dejará a la deriva a un joven Danny, traumatizado por el abismal recuerdo de su hermano tomando la vida de otras personas. Llenándolo de un miedo que lo asediará en sus sueños. Un joven puro e inteligente que se inicia por el mal camino emprendido por su hermano, y su padre antes de él, que lo deja solo en la oscuridad, con el único cobijo del odio ante el miedo. Lo que permite que sea rápidamente adoptado y adoctrinado por quienes quieren incrementar su desprecio e, inevitablemente, su miedo.

—¿A quién odias?
—A todos los que no son blancos protestantes, porque son una carga para la raza humana.

—Algunos de ellos están bien…
—¡NO! No los conocemos ni queremos hacerlo, son el enemigo.

Y aunque el odio es el camino que Dereck elige para su vida, también le demostrará que, al final, sólo sirve para herirnos, enfrentando odio con odio, y produciendo sufrimiento incluso en aquellos que son puros. Puros que, como el agua, o como nosotros, pueden ser corrompidos e infectados.

Ante la exposición al miedo y a la indefensión, se produce una colisión de realidades que puede servir para abrir los ojos. Nunca es tarde para salir del ciclo del odio, esa puerta siempre está abierta ante nosotros, aunque estemos ciegos y la ignoremos. Siempre hay una salida.

—¿Acaso algo de lo que has hecho ha hecho tu vida mejor?

No somos nuestro color de piel ni nuestro país de origen, somos aquello que hemos construido a lo largo de nuestras vidas, somos nuestros sentimientos y nuestras verdades, nuestra personalidad y nuestra actitud. Lo que somos puede romper las barreras de la raza y la nacionalidad. Así lo demuestra Dereck al sacar a su hermano y a su familia del ciclo del odio. Demostrando a su hermano que, el odio, es sólo una representación del miedo que lleva sólo a más odio. Es así como Dereck libera a su familia del sufrimiento que la había tenazado durante años.

—Estoy cansado de estar enojado.

Pero la semilla del odio no sólo germinó por la muerte del padre de Dereck y Danny; sino que fue él mismo quien les inculcó tal desprecio desde su infancia. Un desprecio que contaminó a toda su familia, sumiéndola en el sufrimiento durante años.

El ciclo del odio sólo produce sufrimiento. Sin embargo puede llegar a su fin, como es en el caso de la familia de Dereck en American History XAsí como el agua que queda en calma, relaja el odio y el sufrimiento del pasado. Aunque eso no significa que no haya consecuencias.

A pesar de todo, no es fácil librarse del odio, mucho menos cuando ha estado tan arraigado.

El sufrimiento que Dereck había causado en el pasado, ya no puede ser borrado tan fácilmente. Así, el mero hecho de verse ante el espejo es un recuerdo de aquel dolor. Sin embargo, esto le sirve para arrepentirse y aprender.

Aunque no podemos borrar los errores de nuestro pasado, podemos aprender de ellos.

—No podemos deshacernos de nuestro pasado tan fácilmente.

Tal como el odio estuvo presente en la vida de los hermanos Vinyard, lo está en la vida de otras personas que permanecen sumidas en el odio.

No es fácil dejar de odiar, pues es más fácil que dar la cara, enfrentándote al sufrimiento y a la soledad en la que nos encontraremos todos en algún momento de nuestras vidas. No es fácil salir del ciclo del odio, y puede resultar imposible eliminarlo del todo, puesto que es difícil liberarte de la ceguera causada por el odio.

El odio, en un acto de crueldad, puede incluso llevarse a quien nunca se ha sumido completamente en él. El odio es una marea negra que busca consumirnos a todos, y no discrimina entre culpables e inocentes a la hora de rendir cuentas. American History X no habla ni intenta sugerir que el ciclo del odio es algo fácil de manejar, ni del cual sea fácil salir por nosotros mismos. American History X habla justo de todo lo contrario.

Nuestros pecados siempre estarán ahí, observándonos desde la esquina de una calle a nuestras espaldas.

—Oh dios, ¿qué hice?


  • Frames obtenidos de American History X, dirigida por Tony Kaye y producida por New Line Cinema.

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